Cruz Roja en Cañete: 40 años de trabajo comunitario que transforman vidas
La filial de Cruz Roja en Cañete y su trabajo voluntario lleva décadas siendo un pilar silencioso pero fundamental para las personas más vulnerables de la comuna. Su labor abarca desde visitas a adultos mayores postrados hasta la entrega de alimentos, ropa y artículos de aseo a familias en situación de calle. Consolidándose como una de las organizaciones de trabajo comunitario con mayor impacto social en Cañete. Con 163 años de trayectoria mundial, la institución sigue siendo hoy más necesaria que nunca.
Quien mejor encarna ese compromiso es Silvia Martines, presidenta de las voluntarias de Cruz Roja Cañete, quien en agosto cumplirá cuatro décadas de servicio ininterrumpido. Su historia comenzó a los 12 o 13 años, cuando acompañó a una tía presidenta de una filial en San Pablo, al sur de Chile, “Me invitó a que la acompañara y ella tenía varias personas que tenía que hacerle curaciones, y eso me impactó en realidad”, recuerda Martines. Esa experiencia la marcó de por vida y la llevó a tomar una decisión que mantiene hasta hoy: ayudar siempre desde el ámbito de la salud y el servicio a la comunidad.
Con el tiempo, Martines hizo su primer curso de primeros auxilios, y cuando le ofrecieron integrarse a la filial de Cañete, aceptó sin dudarlo, a pesar de estar trabajando en paralelo. Desde entonces, no ha parado.
Qué hace la Cruz Roja en Cañete

La organización cuenta con un directorio compuesto por directoras de salud, gestión de riesgo, bienestar social, finanzas y juventud, todos elegidos democráticamente cada cuatro años. Cada semana, los jueves, entre 7 y 8 personas asisten a tomar once en el espacio de la filial, dentro de un club de adultos mayores que busca combatir la soledad. Además, se visita regularmente a personas postradas, entregándoles pañales, artículos de aseo y cajas de alimentos. “Creo que nos faltan manos para seguir ayudando”, reconoce Martines.
El trabajo comunitario de Cruz Roja Cañete también incluye charlas de prevención en salud en colegios sobre temas como diabetes e hipertensión, presencia en radios locales, y visitas a sectores rurales de la comuna. Pero una de las tareas más valoradas, y menos visibles, es simplemente escuchar. “Hay mucho adulto mayor solo… las carencias más que nada son de escucharlos”, señala la presidenta. En una sociedad que corre a ritmo acelerado, la compañía se ha vuelto tan urgente como la ayuda material.
Para Martines, el impacto del voluntariado de Cruz Roja en Cañete no se mide solo en cajas de alimentos repartidas o curaciones realizadas. “Ayudamos a muchas personas necesitadas, y eso es el amor, ese es el aporte más importante que nosotros hacemos”, afirma. Esa convicción es la que sostiene décadas de trabajo voluntario sin remuneración ni reconocimiento masivo.
Una de las experiencias que más la marcó ocurrió entre 1986 y 1990. Cuando la institución combatía brotes severos de pediculosis y sarna en la zona, las voluntarias iban a los colegios a bañar a los niños y aplicar tratamientos. “Llegó una guaguita de unos ocho o diez meses, pero estaba completa de sarna. Todavía tengo esa imagen en mi mente”, relata con emoción. Hoy, siendo más adulta, lo que más la conmueve son las historias de vida de los adultos mayores que viven solos.
Jóvenes que se suman al voluntariado
Uno de los desafíos actuales del trabajo voluntario de Cruz Roja en Cañete es la captación de nuevas voluntarias. Especialmente en un contexto donde el tiempo libre escasea, Martines ve con optimismo la llegada de jóvenes. Estudiantes se han ido integrando a la filial, algunos de los cuales han continuado ligados a la institución incluso después de seguir carreras en el área de la salud. “Hemos tenido buenos resultados con los jóvenes en realidad”, destaca.
El principal valor que la Cruz Roja busca transmitir a las nuevas generaciones es la humanidad. “Ayudar, hacer las cosas sin nada a cambio, esa es nuestra labor. La solidaridad, la humanidad y el ayudar son fundamentales: entregar tiempo, amor, comprensión, escucha”, resume Martines.
Martines también se encarga de aclarar una confusión frecuente: la diferencia entre el trabajo voluntario de Cruz Roja en cañete y las Damas de Rojo. Mientras las primeras trabajan directamente con la comunidad en todas sus necesidades, adultos mayores, familias vulnerables, personas en situación de calle, las Damas de Rojo operan al interior de los hospitales como nexo entre pacientes hospitalizados y sus familiares, además de apoyar con artículos de aseo y alimentación dentro del recinto. “Somos dos instituciones de voluntariado que estamos donde el prójimo, y eso es importante”, enfatiza.
Autosustentables gracias a la comunidad
Cruz Roja Cañete no recibe financiamiento estatal. Su trabajo se sostiene gracias a campañas de ayuda y al apoyo directo de la comunidad local, a través de las redes de voluntarias y donantes. “El único interés es simplemente ayudar”, dice Martines sobre quienes se suman.
Para quienes quieran contribuir al trabajo comunitario que transforma vidas vulnerables en Cañete a traves de la Cruz Roja, el llamado de Silvia Martines es claro:
“Existe un mundo mejor en el cual uno puede aportar un granito de arena, aportar humanidad, aportar amor, y eso no se paga con nada. Vale mucho más que estar metido en el teléfono. Hay muchas personas que necesitan ayuda”.