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La otra vereda del comercio ambulante en el Hospital Regional 

 El comercio ambulante en el Hospital Regional se ha vuelto un dolor de cabeza constante para peatones y autoridades. En Concepción este sitio asoma como uno de los puntos de mayor aglomeración de vendedores ambulantes de la ciudad.

Pese a toda la delincuencia e inseguridad que rodea a este tipo de comercio. Los vendedores mas longevos se han logrado mantener con el tiempo, algunos con más de 30 años trabajando en las calles. A pesar de las dificultades, muchos se niegan a salir del lugar donde han trabajado toda su vida.

Alex Bocás, presidente del sindicato de comerciantes ambulantes del Hospital Regional. Señala que, durante mucho tiempo han querido legalizar su situación, pero no han tenido respuestas positivas por parte de las autoridades. Siendo esto un factor para que la cantidad de vendedores ilegales se masifique.

El comercio ambulante y la tercera edad 

Rosa Stuardo Pinilla, una señora de 72 años, oriunda de Concepción. Ejerce hace más de 40 años trabajando de en el comercio ambulante en las inmediaciones del Hospital Regional. Ha sido testigo de cómo la situación del se ha descontrolado. Señalando que “antes cuando teníamos permisos, era más fácil sacar a los que se instalaban sin permisos. Ahora como estamos todos en las mismas no se puede hacer nada”.

El aumento de la delincuencia, sumado a que ya nadie cuenta con permisos municipales para trabajar en el lugar. Ha generado que la situación se descontrole y que las autoridades realicen operativos constantemente.

Ante esto, Rosa señala que “trabajamos con el miedo de que aparezca un operativo y nos quiten las cosas. A veces aparecen sin avisar y otras veces nos piden que guardemos nuestras cosas y yo hago caso. También hay algunos que no hacen caso y después lloran cuando se llevan sus cosas”.

A pesar de las dificultades, tanto Rosa, como los demás trabajadores se niegan a abandonar su lugar de trabajo. Debido a que, o se les dificulta encontrar trabajo por su edad o ese tipo de comercio es el único sustento para una familia.

La realidad de Rosa, es la de decenas de adultos mayores que ejercen el comercio ambulante en el sector. En donde muchas veces el dinero no alcanza y se ven obligados a salir a buscar un ingreso extra, mencionando que “el comercio ambulante no es un trabajo de delincuentes como piensan. Hay gente honrada y esforzada que tratamos de llevar el pan cada día para la casa”.

Operativos fallidos y perseverancia de los ambulantes

A pesar de que se han realizado diversos operativos en la zona, el comercio ambulante no cesa. Siendo estos controles una solución temporal al problema, ya que, a pesar de que se les confisquen las cosas a los vendedores ambulantes, muchos de ellos vuelven al día siguiente a trabajar.

Los días de operativo vuelve las inmediaciones del Hospital Regional, en un campo de batalla. En el que los funcionarios municipales discuten, y muchas veces se ven envuelto en altercados con vendedores ambulantes que se niegan a retirarse de su puesto de trabajo.

Mientras hay unos que prefieren pelear con las autoridades, también hay otro grupo, especialmente de adultos mayores, que optan por guardar sus cosas para así evitar las peleas y confiscaciones de sus productos.

Los altercados con las autoridades y las fiscalizaciones se han vuelto algo cotidiano para los vendedores ambulantes. A pesar de esto, el comercio ambulante no cesa, muchas veces impulsado por la necesidad y los lazos humanos que se forman en el ejercicio del trabajo.

Los comerciantes prefieren trabajar constantemente con el temor a que le quiten sus cosas, muchas veces impulsado a la comodidad que les ocasiona trabajar con sus tiempos, siendo sus propios jefes. Otro motivo es la poca oferta laboral y las necesidades que se le presentan, que afecta principalmente a los adultos mayores que ejercen el comercio en el sector.

El comercio ilegal se ha descontrolado en el ultimo tiempo, siendo un foco constante de delincuencia. Igual es el refugió y sustento de decenas de jefes de hogar y adultos mayores, que ante la necesidad y las pocas oportunidades laborales se han visto obligados a salir a las calles a vender sus productos. Para Rosa “el comercio ambulante es mi vida, todo lo que tengo es gracias a trabajar aquí”.

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