“Cada uno vive su mundo”: los cambios en la vida vecinal del barrio Plaza Condell en Concepción
Las ciudades de nuestro país se han transformado con el paso de los años, tanto en sus construcciones como en las relaciones entre sus habitantes. Hoy, Flor Espinoza percibe estos cambios en la vida vecinal del barrio Plaza Condell de Concepción.
Flor ha vivido cerca de 50 años en el sector, y ha sido testigo de la evolución de su entorno. Quedan pocos niños en su cuadra y la cercanía entre los habitantes ya no es la misma.
A través de sus recuerdos, la vecina reconstruye una vida de barrio en la que las conversaciones cotidianas y los juegos infantiles tenían mayor presencia, contrastando esas experiencias con la realidad que observa actualmente.
Una vecina que ha visto la transformación del barrio Plaza Condell
Flor Espinoza, de 57 años, ha vivido gran parte de su vida en el barrio Plaza Condell, en calle Ainavillo. Allí pasó su infancia y adolescencia junto a sus padres y hermanos, en una época en la que las familias numerosas eran habituales en la zona.
“Yo guagüita. Mi hermana mayor, ella llegó de 2 años acá. Después nací yo, y así siguieron naciendo todos mis otros hermanos”, recuerda sobre los primeros años de su familia en el sector.
Aunque se fue de la casa familiar cuando se casó, regresó cinco años después y desde entonces ha permanecido en el lugar donde creció. “No me he ido más. No me voy a ir tampoco”, señala.
Su regreso le permitió mantener el vínculo con un entorno que conoce desde pequeña. A lo largo de los años ha visto cómo cambiaron las personas que viven en la calle Ainavillo, y cómo algunas de las relaciones que marcaron su infancia fueron desapareciendo con la partida de antiguos residentes.

Los cambios en los vecinos y sus relaciones
Para Flor, una de las transformaciones más notorias es la forma en que se relacionan los vecinos. A pesar de que hace décadas era normal que las personas del sector Plaza Condell permanecieran sus casas, había más oportunidades para conversar y compartir.
“Antiguamente se conversaba más, pero ahora ya no se mira nadie”, recuerda Flor. Aunque las personas se saludan a veces en la calle, la vecina siente que ya no existe la misma cercanía de antes entre ellos. “Cada uno vive su mundo, no más ahora”, afirma.
Varias de las familias que Flor conocía se fueron, y llegaron nuevos residentes. De quienes formaron parte de su vida cotidiana, cada vez quedan menos. Así, señala que hay “vecinos que se fueron, otros que van y vienen. Contaditos somos los vecinos que vamos quedando”.
Menos niños en las calles del barrio Plaza Condell
Otro de los cambios que Flor destaca es que ahora viven menos familias con niños en el sector. Durante su infancia, los juegos en las calles formaban parte de la vida cotidiana.
Flor recuerda que, cuando era pequeña, junto a sus hermanos salían a jugar con los niños que vivían cerca, en un lugar donde varias familias tenían muchos hijos. Su madre, por ejemplo, tuvo seis, mientras que otras vecinas también criaron grupos numerosos.
Actualmente, la situación es distinta. Según relata la residente, quedan pocos niños pequeños viviendo en la zona. “Ahora no hay niños tampoco. En esta cuadra no hay niños”, indica.
Un barrio que sigue evolucionando


Pero los cambios del barrio Plaza Condell en Concepción no se limitan a la vida vecinal. El paso a nuevas generaciones da paso la expansión de la comunidad, tal como lo relata Flor: “Así como van creciendo, van cambiando todas las cosas. Van agrandando, van expandiendo, van vendiendo, llega gente nueva”.
Y es que con el paso de los años, el entorno también se ha transformado. Las calles de tierra dieron paso primero a los adoquines y luego a la pavimentación, mientras que las antiguas casas de madera han ido dando lugar a construcciones de varios pisos.
Flor también guarda recuerdos de la Plaza Condell, uno de los espacios públicos más reconocibles del sector. En el lugar había pocos árboles, bancas de cemento y una pileta redonda en la que se instalaba una bandera chilena. “Esa pileta era redonda y tenía un palo así para arriba nomás. Y me acuerdo que en esa pileta ponían una bandera. Se ponía una bandera chilena ahí”, sostuvo la vecina.
Los juegos infantiles también eran distintos. Al principio había pocos y, con los años, se incorporaron un columpio, balancines y una rueda giratoria. Eran juegos sencillos, muy diferentes de los que hoy se pueden encontrar en la plaza.
Después de cerca de cinco décadas en el sector, Flor ha visto cómo cambiaron las calles, las viviendas y las familias que habitan el barrio. Sin embargo, para ella, una de las transformaciones más significativas está en la forma de relacionarse entre vecinos, quienes tenían una cercanía que hoy percibe cada vez menos.
Así, su percepción queda resumida en una frase que repite al hablar de cómo son las relaciones entre los habitantes del barrio en la actualidad: “Cada uno vive su mundo, no más ahora”.
