Santa Sabina envejeció junto a su población
En 1994, donde antes todo era campo, calles de tierra y tomas de terrenos, nació un vecindario que se expandió junto con los habitantes que llegaban a Concepción. A sus alrededores crecieron las villas y los grandes condominios. Luego de 32 años, el gran barrio de Santa Sabina envejeció junto a su población. Ellos enfrentan el olvido a la generación de adultos mayores que busca no quedar al margen de la sociedad. Porque, cuando las personas pasan los años en un barrio que no dispone de espacios y respuestas a sus necesidades la indiferencia toma las calles.

La soledad y el olvido se combate en sociedad
En la Villa la Producción y Comercio, por la calle Víctor Solar Manzano, se ve aquella primera casa modesta, con plantas y un portón negro, del cual siempre se asoma un perro. Ahí vive Teresa Herreros de 75 años, quien es presidenta del Club Adulto Mayor Los Juncos. Ha estado allí desde la fundación del sector. Ella participa activamente para mantener unida la comunidad de la tercera edad, junto con otras sociedades vecinales.

En su casa se encuentran diversos libros y artículos para el club. Sus actividades buscan mantener las habilidades cognitivas y que estas no se pierdan en la soledad de la rutina. “Libros de dibujo, jugar dominó, jugar a los naipes, las que quieran. De tal manera que se entretengan” señaló. El tener un momento de encuentro para compartir con otros ayuda a combatir la soledad o el deterioro que genera la edad y el aislamiento.
En su contexto, aún si su grupo no tiene una sede, siempre han buscado la manera de mantenerse en el tiempo, trabajando junto a otros Clubs. “Es difícil hacer este tipo de trabajo aquí. Cuando tú no tienes sede propia donde puedas irradiar cosas, hacer programas, proyectarse más allá… Antes nos juntábamos en la casa de la tesorera, de la secretaria, la casa de un asociado… En 11 años no logramos tener sede, porque no había visión de estado para proteger o hacer que los adultos mayores tuvieran un lugar donde reunirse” comentó Herreros. El no tener un lugar propio en el cual encontrarse como asociasion muestra la falta de espacios para adultos mayores que se encuentrar en el sector.
De igual forma, se han organizado con establecimientos educacionales para recibir charlas y cursos. Ella recuerda cómo la Universidad Católica de la Santísima Concepción realizó un taller para asistirlos en el uso de los celulares hace años. Aquello evidenciaba las complicaciones que enfrentan las personas de su edad, las cuales no reciben apoyo frente a un mundo que se actualiza y desarrolla, olvidándose de ellos. “Uno hereda el teléfono del hijo, de la hija, del nieto. (…) Entonces después no saben qué hacer frente a un correo. Si no nacimos con el computador en las manos.(…) Entonces, es una realidad que les ha costado mucho” afirma.
Así mismo, menciona los cursos que ofrece la Universidad de Concepción: “escuelas de verano para adultos mayores donde tú te podías preparar. Por ejemplo, un tío, siempre quiso estudiar filosofía después de los 60 años. Pero era estudiar para él, para poder tener un tema de conversación, para poder expresarse mejor”.
Estos talleres que realizan las universidades vinculándose con las comunidades son pilares importantes para la adaptación y nutrición activa de conocimientos. Las personas mayores encuentran espacios de socialización y aprendizaje, escapando del encierro o la rutina, mientras el cuerpo y la mente lo permitan.
La población de Santa Sabina envejeció, pero no debe ser olvidada
Tras el censo realizado en 2024, el INE determinó que el índice de envejecimiento era del 111,9. Demostrando que los adultos mayores sobrepasaron a los jóvenes de menos de 15 años.
Teresa rememora cómo hace tiempo atrás el panorama se veía claramente, pero que se tomaron acciones muy tarde “hace más de 15 años que lo dije (…): Cuidado, hay una avalancha de gente mayor de 60 años. (…) El Estado debe preocuparse”.
Mientras Santa Sabina envejeció junto a su población, las actividades municipales que buscaban ir en ayuda de los adultos de tercera edad no tuvieron completamente el resultado esperado.
“Antes se habló mucho y no se hizo nada (…). Eran muchos bailes o zumba (…) Nunca se le hizo a la gente un examen médico primero, no hubo una mirada profesional de real interés. Una cosa es preocuparse y otra cosa es ocuparse… Tenían a todas felices bailando, pero ¿quién se preocupa de la parte ócea? Si eres joven no pasa nada. Pero un adulto mayor que está en su casa y le haces bailar. Después está el dolor de rodillas, de cadera y los calambres de la noche. Está bien sacarlos de la casa, pero era necesario un programa de salud primero”. Para Teresa Herreros, aún con las buenas intenciones, los programas presentaron fallas que afectaron a la salud de algunos residentes en la villa y demuestran la urgencia de reestructurar las políticas y proyectos relacionados a la tercera edad.
Frente a una población que envejece, es fundamental realizar planes que velen activamente por incluir a las generaciones mayores y cuidar conscientemente de su salud. No es entretenerlos, es acompañar, escuchar y recordar que son personas que merecen y necesitan ser asistidas.

El desafío de acompañar a quienes envejecen
El sector de Santa Sabina envejeció junto a su población que se desarrolló a lo largo del tiempo. Aquellos que iniciaron la población poco a poco fallecen, pues la gran mayoría son personas de avanzada edad. Aquellos que han visto pasar los años ven la indiferencia de otras generaciones y esperan no estar solos al final. Teresa mira al pasado, cuando los vecinos de todas las edades se saludaban o al menos conocían un poco, siendo ya solo un recuerdo: “No hay empatía hacia el adulto mayor y te lo digo. Es cosa de subir a un bus. (…) A nadie le importa lo que está pasando al lado. ¿Cuándo se rompió eso?”
El tiempo seguirá transcurriendo y algún día muchos llegamos al mismo lugar: la vejez. Sin embargo, la posibilidad de cambiar y construir una sociedad que incluya espacios reales para los adultos mayores, desarrollar planes sociales que vayan en apoyo sus verdaderas necesidades y encuentren la dignidad lejos de la soledad es algo que debemos trabajar con urgencia, no solo en Santa Sabina, sino en Chile.

