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Laguna Redonda y Humedal Paicaví hacen frente a inmobiliarios

Durante los últimos meses, el sector Laguna Redonda se ha convertido en el epicentro de un intenso debate socioambiental debido a la planificación de proyectos inmobiliarios que atentarían contra la conservación del Humedal Paicaví. La reciente luz verde y tramitación de polémicos proyectos. Complejos de torres y edificios proyectados en zonas aledañas y fragmentos no reconocidos de los cuerpos de agua, ha encendido las alarmas entre vecinos, organizaciones socioambientales y el municipio. La controversia por el avance del proyecto sobre el ecosistema del Humedal Paicaví y su conexión directa con el sector de Laguna Redonda nos lleva a preguntarnos: ¿hasta qué punto el crecimiento urbano e inmobiliario está hipotecando la calidad de vida y la seguridad ecológica de sus habitantes?

Mientras las inmobiliarias defienden la legalidad de los permisos en paños de terrenos específicos, las agrupaciones vecinales advierten sobre los graves riesgos. Inundación, pérdida de flora y fauna nativa, como el siete colores o la rana chilena. Ademas de la saturación vial que esto provocará en barrios tradicionales como Lorenzo Arenas y los faldeos de Laguna Redonda.

Evolución histórica del sector frente al conflicto de Humedal Paicaví, socioambiental e inmobiliarios

Para entender la magnitud de esta situación, es necesario mirar la evolución del entorno. Históricamente, todo el sistema que conecta el tramo Rocuant-Andalién, el Humedal Paicaví y la Laguna Redonda funcionaba como un vasto territorio natural de regulación hídrica, rodeado de quintas y fundos que paulatinamente dieron paso a poblaciones emblemáticas tras los terremotos del siglo XX y planes habitacionales de la CORVI.

Sin embargo, si antes la amenaza al sector era el aislamiento o la falta de infraestructura pública, hoy el escenario se ha invertido drásticamente. Frente al ecosistema del humedal paicaví socioambiental e inmobiliarios disputan el uso del suelo, mientras la presión busca densificar cada metro cuadrado disponible. La transformación urbana pasó de la autogestión vecinal de los años ochenta a la irrupción de megaproyectos en altura. Estas construcciones amenazan con fragmentar definitivamente los servicios ecológicos que estos cuerpos de agua entregan a la ciudad. Como lo son el control de temperatura y la mitigación de inundaciones invernales

Entrevista sobre el impacto de los inmobiliarios sobre el Humedal Paicaví

Para conocer de cerca cómo se vive esta tensión desde la vereda de los habitantes, conversamos con Andrea Candia. Ella es residente del sector de Lorenzo Arenas, y observa crítica el impacto cotidiano de esta amenaza urbana.

Como residente del sector de Lorenzo Arenas, ¿cómo percibes la situación del relleno del humedal para la construcción del proyecto inmobiliario?

Al rellenar el humedal se van a afectar las zonas más bajas del sector. Tucapel Bajo y Aníbal Pinto, ya que el agua tiene que salir por algún lado. Esta zona ya se inunda, no quiero imaginar cómo va a ser después del relleno. Además, acá habitan muchas especies de aves y otros animales que van a perder su ecosistema natural. Se verán en la obligación de emigrar o desaparecer; los humedales son necesarios para controlar el exceso de agua.

A esto se suma un tema económico y urbano complejo. De los 19 edificios que van a construir, solo 45 departamentos de un total de 180 serán para viviendas sociales. Queda claro que es un negocio redondo. Además, al ser edificios de departamentos, va a aumentar el tráfico vial generando congestiones vehiculares.

¿Qué piensas que se arriesga realmente con el avance de este tipo de proyectos?

Se arriesga el equilibrio ecológico del sector y la seguridad de las familias ante desastres como las inundaciones. La transformación urbana pasó de la autogestión vecinal de los años ochenta a la irrupción de megaproyectos en altura. Estos amenazan con fragmentar definitivamente los servicios ecológicos que estos cuerpos de agua entregan a la ciudad. El control de temperatura y la mitigación de inundaciones invernales. Lo que está en juego es la pérdida irreversible de un espacio natural urbano que ya no resiste una mirada desarrollista desregulada.

¿Cuál crees que debe ser el rol de los vecinos frente a esta situación?

Los vecinos debemos movilizarnos junto a las agrupaciones ambientalistas. Sin embargo, este sector es de gente mayor que no tiene real conciencia del impacto. Mayormente no se informa y no se moviliza si no le afecta directamente. El egoísmo y la desinformación están muy presentes, sumado a la edad de los vecinos. Es interesante ver cómo las agrupaciones congregan a gente más joven que ni siquiera vive en el sector, pero que tiene conciencia medioambiental.

El impacto ambiental de proyectos inmobiliarios en el entorno de Laguna Redonda y Humedal Paicaví en Concepción es inegable. Los espacios naturales urbanos ya no resisten una mirada desarrollista desregulada. El pulso que hoy mantienen los vecinos en tribunales y oficinas del Servicio de Evaluación Ambiental. No es solo por un terreno específico, sino por la defensa de un modelo de ciudad más habitable, consciente y respetuoso de su geografía. La respuesta a este conflicto marcará un precedente histórico. El Gran Concepción prioriza el resguardo de sus últimos ecosistemas o cede ante la presión inmobiliaria sin retorno.

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