Cecilia Montory: La Profesora Que Mantiene Vivo El Vitralismo en Concepción
Formada en la Universidad de Concepción, Cecilia Montory combina la docencia con una disciplina compleja que exige teoría, técnicas centenarias y mucha paciencia.
Cecilia Montory es una profesora que ejerce una de las tantas aristas del arte en Concepción, el vitralismo. Ella se tituló con estudios de arte y música en la Universidad de Concepción. Actualmente, su jornada laboral se concentra en la fabricación de vitrales mediante pedidos de carácter particular. En paralelo, realiza clases y talleres prácticos dirigidos a sus alumnos, enseñándoles el paso a paso sobre cómo fabricar este arte bajo el marco teórico – práctico.
Al evaluar las implicancias de esta disciplina, surge de inmediato la duda sobre si es muy complejo trabajar con este tipo de material en el día a día. La respuesta de la especialista es categórica al afirmar que sí lo es, ya que “requiere de harto conocimiento teórico previo (…) hay que saber con qué tipo de vidrio se está trabajando, cuáles existen, sus precios, qué técnicas se pueden utilizar en cada uno, etc”.

Paciencia, resiliencia y el desafío de los insumos en el vitralismo
Más allá del conocimiento técnico y los implementos de taller, las características psicológicas del artista son vitales. Y es que también se requiere de una profunda paciencia y quizá algo de resiliencia para trabajar con un elemento tan complejo como el vidrio. Esta exigencia emocional se debe directamente a que se trata de un material que es muy sensible ante cualquier error, y que resulta ser bastante caro por lo demás.
Este escenario de alto costo económico se intensifica debido a la escasez local de materias primas. La profesora confiesa que prefiere trabajar con un tipo de vidrio específico que lamentablemente ya no se vende acá en Chile por su calidad y durabilidad en el tiempo. Por esta razón, se ve obligada a comprarlo en Estados Unidos para que desde allá se lo manden de forma directa. Esta dependencia internacional añade un riesgo financiero constante a su labor, ya que, si llega a fallar con el manejo de las piezas, tendrá que invertir nuevamente una gran cantidad de dinero y tiempo adicional para poder terminar la obra encomendada.
“Yo trabajo con un vidrio que ya no se vende acá en Chile, yo lo compro en el extranjero y de allá me lo mandan. Su calidad es excelente, pero costosa a diferencia del resto. Entonces, si fallo con las piezas, tendré que invertir nuevamente dinero y tiempo para terminar la obra”, detalla Montory.
Por otro lado, la infraestructura y las herramientas juegan un rol determinante en el taller. Montory enfatiza que también hay que contar obligatoriamente con el equipo y las herramientas necesarias para realizar este tipo de trabajo manual. Existe la creencia errónea entre el público general de que esta labor es simplemente llegar, cortar, ensamblar y pegar el vidrio, pero la realidad operativa demuestra que no es tan así, menciona la artista.

Un arte exclusivo en Concepción que se resiste a desaparecer
La presencia de este oficio en la zona urbana del Biobío es más bien acotada. Al ser consultada sobre si es común este rubro en la ciudad, señala que la verdad es que no lo es. Sí reconoce que hay un grupo de gente, tanto ella misma como sus alumnos y otros profesionales del mismo rubro, que sí realizan activamente este tipo de arte en la zona. Sin embargo, la profesora menciona son muy pocas las personas que se dedican profesionalmente al arte del vitralismo en Concepción específicamente.
Pese a este panorama de baja masividad, la profesora advierte que se estaría equivocado al decir vehemente que este oficio tradicional está en un estado de decadencia. Su optimismo se sustenta en que sabe perfectamente que hay más gente dedicada a mantener viva la disciplina. Por ejemplo, un nicho importante se encuentra en el ámbito religioso, donde muchas iglesias locales tienen a sus propios artistas contratados exclusivamente para trabajar en las fachadas y los ventanales de sus instalaciones.
“Trabajé mucho con varias iglesias (…) Con ellos realicé varios trabajos, y complejos por lo demás. Porque casi siempre suelen ser figuras o personajes ilustres de la religión inmortalizados en el vidrio. Entonces, el nivel de precisión, detalle y cantidad de piezas dan mucho trabajo”, explicó Montory.