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De Chile para el mundo: UNO, el reloj que hizo historia

El proyecto presentado en 2024 apostó por recuperar la fabricación de relojes en Chile y demostrar que la industria nacional también puede desarrollar productos tecnológicos con proyección internacional .

El reloj fabricado en Chile UNO, presentado el 23 de abril de 2024, buscó demostrar que en el país existen las capacidades para diseñar y desarrollar productos tecnológicos con identidad nacional. El proyecto apostó por recuperar la fabricación de relojes en Chile y mostrar que la industria nacional también puede crear productos con proyección internacional.

La idea fue desarrollada por Alfredo García, coleccionista y aficionado a los relojes. Además de fundador de Dando la Hora, tienda virtual dedicada a la venta de relojes de distintos tipos. El proyecto no fue un trabajo individual. García contó con un equipo multidisciplinario que permitió llevar la idea desde el concepto hasta un producto funcional. Tomás Herrera, ingeniero eléctrico, estuvo a cargo del diseño eléctrico, la programación y la fabricación de los circuitos. Por su parte, Luca Dalboso desarrolló el diseño de la estructura y la caja mediante impresión 3D, mientras que Victoria Burgos se encargó de la estética visual del reloj.

Llegar a ese resultado no fue sencillo. El desarrollo de UNO tomó aproximadamente siete años de trabajo, período en el que se fueron desarrollando tanto sus componentes como su diseño y funcionamiento. El resultado fue un reloj que buscó diferenciarse de los productos tradicionales y, al mismo tiempo, poner sobre la mesa una pregunta: ¿por qué Chile no podría fabricar sus propios productos tecnológicos?

La propuesta también tuvo un componente simbólico. El mercado donde gran parte de los relojes y dispositivos electrónicos provienen de países con una larga tradición industrial. Suiza, Japón y China entre ellos, UNO intentó plantear una alternativa desde Chile. La iniciativa buscó demostrar que el país puede avanzar en el desarrollo de tecnología propia y reducir, al menos en determinados productos. La dependencia de la fabricación extranjera.


Un reloj con identidad chilena


elementos pensados específicamente desde una perspectiva chilena. Por ejemplo, en lugar de utilizar las tradicionales siglas AM y PM, el reloj incorpora las letras M y T, correspondientes a “mañana” y “tarde”.

Otra de sus funciones permite realizar una cuenta regresiva hasta el 18 de septiembre, una característica que conecta directamente al dispositivo con una de las celebraciones más importantes del país. A esto se suman 13 melodías de alarma, entre ellas canciones y sonidos reconocibles para los chilenos, como el Himno Nacional y Un año más.

A más de dos años de su presentación, el proyecto UNO vuelve a llamar la atención por una razón que va más allá de la nostalgia tecnológica. Su propuesta buscó demostrar que la fabricación nacional todavía puede tener un espacio en un mercado dominado por grandes industrias internacionales. Quizás UNO no pretendió competir directamente con las grandes marcas del mundo, sino algo distinto. Demostrar que una idea nacida en Chile también puede convertirse en un producto tecnológico hecho en casa y, eventualmente, mirar hacia el mundo.

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